¿El fin de las reprogramaciones?
Sea cual sea, lo más probable es que desde ahora cualquier tipo de manipulación sea detectada en la ITV y los motivos son los siguientes. Todos los coches tienen una programación de serie que les identifica con un código VIN (Vehicle Identification Number) en el chasis y otro CVN (Calibration Verification Number), este último específico década fabricante, modelo y versión, pero que la marca hace de acceso público para que los talleres puedan operar sin problemas sobre las centralitas.
Pues bien, desde el 20 de mayo las ITV tiene que tener herramientas capaces de leer dicho código en vehículos posteriores a 2006 (los anteriores se libran). El acceso a la información proporciona un código de cuatro dígitos denominado checksum que, en caso de no coincidir, indicaría que la centralita ha sido reprogramada o modificada de alguna manera.
De ser así, todavía no está muy claro que podría ocurrir ya que aunque se detecte la modificación no se podrá saber si ha sido voluntario o involuntaria, por lo que la responsabilidad legal debería recaer la estación.
Ahora bien, aunque esa es la teoría, en la práctica está por ver si el proceso de lectura mediante el puerto OBD (On Board Diagnostic) será capaz de detectar las reprogramaciones, siendo lo más normal que solo identifique fallos electrónicos en el motor, los airbags, etc.
